Decía Jack Nicklaus que si solo le quedara una vuelta de golf en su vida, sería sin lugar a dudas jugar en Pebble Beach. La rotunda afirmación del mejor jugador de la historia del golf (con el permiso de Tiger Woods), debería ser suficiente para no leer una letra más de este reportaje y hacer las maletas para viajar a Estados Unidos y jugar en Pebble Beach.
No quito una sola coma a la reflexión del Oso Dorado. Así que os invito a embarcarnos este virtual y literario viaje, basado eso si, en hechos reales. Ponte cómodo y relájate, comienza nuestra experiencia, nuestro viaje para mostrarte como jugar en Pebble Beach.

Como llegar hasta Pebble Beach

La combinación más rápida para llegar a uno de los rincones más bonitos del planeta tierra es un avión a San Francisco y un par de horas de carretera hasta legar a la famosa península de Monterrey. La primera impresión es demoledora; recuerdo entrar en The Lodge (el resort del campo) y antes de registrarte en el hotel, salir a la terraza donde el green del hoyo 18 y el océano Pacífico te golpean los sentidos y el cansancio del viaje se te olvida en cuestión de segundos. Una primera postal hipnótica cuya inicial sensación es que el viaje ya ha merecido la pena, y aún ni siquiera ha empezado.

Hay varias opciones de alojamiento, pero The Lodge, si puedes hacer el esfuerzo, es la más recomendable. En cuanto dejes las maletas en tu suite y descubras que un asistente del hotel te ha encendido la chimenea de tu habitación o te ha preparado el baño, lo comprenderás. Aunque no os engañamos, la idea es pasar el menor tiempo posible en la habitación, tenemos mucho por hacer.

Carmel, un pueblo de fantasía

Jugar en Pebble Beach es uno de los sueños de todo golfista..

La pequeña localidad de Carmel está a apenas dos millas de los campos de golf, cuenta con unos 3.000 habitantes y es un pequeño pueblo costero de película donde Clint Eastwood fué alcalde durante algunos años y en la actualidad sigue residiendo. La gigantesca playa es la que vemos a menudo en las retracciones de los eventos profesionales que se juegan en Pebble Beach y las pequeñas calles están salpicadas de restaurantes, bistros, pequeños hoteles y tiendas de arte, librerías.Refugio de artistas, todas sus casas de madera, la iluminación, el ambiente, etc, hacen de Carmel un sitio muy especial que también se caracteriza por su buena gastronomía. Carmel Belle, La Bicyclette, o Aubergine son solo algunos nombres de restaurantes de Carmel para disfrutar de la comida y las vistas al Pacífico.

Jugar en Pebble Beach

Amanece un nuevo día y llega el momento más esperado de nuestro viaje, jugar en Pebble Beach. Hay varias opciones dentro del resort de Pebble Beach y nuestra recomendación siempre es aprovechar el viaje para por lo menos jugar tres campos de la península. Las combinaciones pueden ser variadas con los hasta cinco recorridos de 18 hoyos. Nuestra propuesta es jugar Spanish Bay, Spyglass Hills y que la guinda sea jugar en Pebble Beach. Son tres recorridos de 18 hoyos, tan diferentes que cada experiencia será como jugar en un continente distinto.

Spanish Bay es un conseguido campo links, con la mística de Escocia que comienza desde el primer golpe en el hoyo uno y termina al atardecer en el 18, con la presencia de un gaitero que cada toca al atardecer mientras los jugadores comentamos la vuelta alrededor de una terraza con chimenea y unas merecidas cervezas.

Spyglass Hill es uno de los recorridos más infravalorados, su sola presencia en la zona debería ser un referente para viajar aunque jugar en Pebble Beach no fuera el propósito inicial. Una maravilla con dos vueltas muy diferenciadas, una de interior marcada por la naturaleza, jugando entre bosques y vegetación, donde los corzos se pasean alegremente entre los jugadores; y en los otros nueve, donde puedes respirar la brisa del pacífico con algunos hoyos impresionantes.

Cerraremos nuestro viaje con los 18 hoyos de Pebble Beach, desde primera hora de la mañana uno puede irse metiendo en el papel en el gigantesco putting-green de la plaza del resort y las tiendas a su alrededor. Una experiencia así es más completa con la ayuda de un caddie local. Siempre lo recomendamos en tu primera vez. En una de mis visitas recuerdo un caddie que me iba enseñando en su teléfono móvil los videos de todos los golpes míticos que se habían pegado en cada uno de los hoyos a medida que avanzábamos en el recorrido, la experiencia resultó aún más completa. Es difícil describir con letras la sensación de jugar uno de los mejores campos del mundo.

Del conjunto de los 18 hoyos hay cuatro o cinco obras maestras, especialmente el bucle que va desde el hoyo 6 al 10 o el 17 y 18, el diseño, las vistas, el mantenimiento, las mansiones (el caddie también te va ilustrando sobre sus dueños), todo en Pebble Beach es impresionante. La atención al cliente siempre es acorde a la experiencia.

Al terminar cada ronda, no tienes que preocuparte de nada, te limpian los palos, los zapatos y hasta te refrescan con aire los pies tras más de cuatro horas de caminata. Siempre que se pueda, nuestra recomendación siempre será jugar en Pebble Beach caminando para que la experiencia sea plena. Llega el momento de la despedida o de la combinación perfecta para el viaje; pasar unos días en San Francisco y jugar al golf. Pero eso será otro capítulo.

Hugo Costa