El recuerdo más inmediato de Pebble Beach Golf Links que se me viene a la cabeza es paz, la quietud y la armonía de los atardeceres, son insuperable. Si estas leyendo este texto es porque, al igual que yo, eres más que un aficionado al golf. Si es así, hay cuatro cosas que debes hacer en tu vida golfística antes de hacer tu último birdie:

– Pisar Augusta National (preferiblemente durante el Masters de Augusta).
– Salir del tee del uno y llegar al 18 del Old Course de St Andrews.
– Vivir el tee de un hoyo uno de una Ryder Cup.
– Jugar Pebble Beach Golf Links.

La última vuelta de Jack Nicklaus

No hay un orden lógico ni recomendable, lo dejo al azar de tus posibilidades y disponibilidad, si en algo estoy de acuerdo con el mítico Jack Nicklaus es en su famosa sentencia: ’si solo me quedara una ronda en mi vida, sin dudarlo sería en Pebble Beach’. Amén, Oso dorado. Recuerdo muy bien aquella mañana de nervios y humedad fresca del Pacífico. Hay viajes que guardas de por vida, y os aseguro que en mi mente sigue vivo cada segundo de mis experiencias en Pebble Beach. Mi caddie, los minutos previos en el putting green, la llegada a los hoyos 6, 7, 8 y 9, uno de esos pocos momentos en tu vida donde un paisaje puede sobrecogerte.

Uno de mis rincones favoritos

Pebble Beach Golf Links

La salida del hoyo 6, un imponente par cinco, donde el campo empieza a coquetear con el Océano Pacífico, la salida del hoyo 7, apenas 100 metros de par 3 cuesta abajo, donde he visto a los mejores profesionales salir con el hierro 5 en los días más ventosos de la Península de Monterrey o el segundo tiro del hoyo 8, para mí el golpe más espectacular que puedes encontrar en un campo de golf.

La combinación de hoyos es perfecta. Pebble Beach Golf Links es uno de esos campos que, apenas termines de jugar, podrás recordar cada uno de los 18 hoyos. El campo termina con un complicado par 3 y el hoyo 18, un par cinco donde las olas te rompen en los pies en el mismísimo tee de salida.

La atención al visitante roza además la excelencia, desde el recibimiento en el club o la estancia a los hoteles (si tienes la suerte de quedarte en el resort), los caddies que te acompañan, o el final de ronda, antes de una merecida cerveza con vistas, te recepcionan los palos para dejarlos inmaculados antes de la siguiente ronda, mientras, te limpian los zapatos e incluso te refrescan los pies con chorros de aire fresco. Los cambios de temperatura del día a la noche son bruscos en esta zona; imagina como después de jugar y comentar la experiencia, en tu habitación te han preparado un baño caliente y te han encendido la chimenea.

Creo que no necesitas muchos más argumentos para vivir esta experiencia, pero te aseguro que los hay: la maravilla natural de la Península de Monterrey, jugar Spanish Bay o Spyglass, visitar un pueblo de cuento como Carmel, hacer la Ruta de las 17 millas, San Francisco, etc…,.

Un último recuerdo en Pebble Beach Golf Links

En otra de mis visitas, esta vez sin palos, en el US Open del año 2010, recuerdo a un periodista americano que había jugado el campo un par de meses antes. “Salí del tee del hoyo 1 siendo agnóstico y y en el green del 8 te puedo asegurar que creía en Dios”, comentaba serio y todavía abrumado. Para disfrutarlos de verdad, los campos hay que jugarlos en silencio, me decía el muy sabio “es un regalo oír tus pisadas crujiendo la hierba”. Hace poco me enteré de que el Covid también se lo llevó por delante, me reconforta pensar, cómo intuía el gran Nicklaus, qué se fue con su sueño cumplido.

Si jugar al golf en Estados Unidos está entre tus próximos objetivos, te contaré que con más de 10.000 campos de golf, es si duda, el mejor destino del Mundo para jugar al golf. Y no solo hablamos de la cantidad, sino de la calidad, Estados Unidos puede presumir de acoger a cerca del 60% de los campos mejor valorados del planeta. Como te contaba en un artículo anterior, lugares como Pebble Beach Golf Links, Pinehurst o Sawgrass son de peregrinación obligada por parte de aficionados de todo el mundo.

Zonas concretas como Myrtle Beach o Florida ofrecen las mayores concentraciones de campos de golf en muy pocos kilómetros. A esta ingente oferta se une el turismo y ocio, el resultado de todo es el paraíso para golfistas. Jugar al golf en Estados Unidos es además una experiencia que vas más mas allá de la calidad de los campos; las atenciones de cara al turista y la cultura americana de servicios hace que la experiencia sea rotunda y que todos los detalles fuera de los 18 hoyos de golf colmen hasta las expectativas más exigentes. La vivencia de jugar al golf comienza al detener el coche en el parking y no termina embocando la bola en el hoyo 18. Va mucho más allá.

Jugar al golf en Estados Unidos, sinónimo de variedad

La oferta para jugar al golf en Estados Unidos es inmensa, como comentábamos en el principio de esta artículo. Entre los miles de recorrido destacan desde los más elitistas y privados del planeta donde solo una invitación de un socio podría darte la oportunidad de jugar. Estamos hablando de míticos e inaccesibles recorridos como Pine Valley (Nueva Jersey), considerado el mejor campo del Mundo, ocupando la primera posición en todos los rankings especializados, Cypress Point en la Península de Monterrey, National Golf Links, campo vecino de Shinnecock Hills ubicado en el elitista refugio neoyorkino de verano de Long Insland o el propio Augusta National, la joya inmaculada en el corazón de Georgia. 

Jugar-Pebble-Beach-Lowgolf

Pero la grandeza de la oferta de golf americana es que puedes encontrar campos sedes de los más prestigiosos torneos como el Us Open tan inaccesibles como el propio Shinnecock Hills o un campo público de titularidad municipal como Bethpage Black que acoge el mismo torneo y donde podrías conseguir un Tee Time desde 26 dólares.

Si juegas al golf en Estados Unidos no serás un deportista elitista ya que se estima que el 10% de la población americana juega al golf con cierta regularidad, de ahí la amplia oferta de campos de golf e instalaciones accesibles y muy baratas. No podrá verlos por la televisión cada año, pero hay otros recorridos como Tobacco Road, en Carolina del Norte, Pacific Grove Links en California o Sandestin Golf, ninguno de ellos supera los 70 dólares en temporada alta y le aseguramos que guardará la experiencia en sus mejores recuerdos golfísticos.

Golf en Estados Unidos con Lowgolf

La recomendación y los viajes que programamos en Lowgolf a Estados Unidos siempre son con la posibilidad de poder jugar escenarios míticos que hemos visto por televisión en los grandes torneos. Te ofrecemos la posibilidad de combinar en tu viaje las mejores posibilidades hoteleras con las experiencias de golf más especiales. Una de las opciones es, por supuesto, disfrutar de un lugar único como Pebble Beach Golf Links combinando tu viaje con San Francisco o incluso Las Vegas, cuna del ocio y disfrute donde el golf tiene también una oferta importante e interesante.

Kiawah Island con su mítico Ocean Course (icónico campo sede de la Ryder Cup) o Pinehurst con su campo número 2 (sede del Us Open), son dos de las opciones más demandadas en Carolina del Norte, que solemos combinar con la visita al Masters de Augusta. Y por supuesto uno de los viajes más deseados es jugar el TPC de Sawgrass, sede cada año del The Players Championship con la posibilidad de pinchar la bola es el hoyo 17, el par 3 más famoso del Mundo. Combinamos la oferta de Sawgrass con la posibilidad de jugar más campos dentro de la increíble oferta que te muestra Florida. 

pebble-beach-golf-lowgolfMuy cerquita de Sawgrass podrás visitar el Hall of Fame con un par de opciones interesantes de golf. Camino de Orlando nos encontramos con los parque temáticos y el mundo de la fantasía de Disney World, donde tienes la posibilidad de disfrutar de dos recorridos sede del PGA Tour como Palm y Magnolia dentro del resort de Lake Nona.

Te llevamos a los grandes eventos en USA

La opciones son ilimitadas y el conocimiento de Lowgolf te guiará en por los mejores viajes para jugar al golf a Estados Unidos, combinando la asistencia a grandes eventos como el Masters de Augusta, The Players Championship, Us Open o Ryder Cup. Tenemos todas las posibilidades y garantizamos entradas a un torneo tan exclusivo como el Masters de Augusta, ya sea para los días de prácticas o para cualquiera de los días del torneo.

La fórmula que mayor éxito tiene entre nuestros clientes es combinar la presencia a todos estos grandes torneos con la posibilidad de jugar al golf en míticos campos, todo con nuestro conocimiento local de los mejores restaurantes, hoteles más cómodos y en definitiva, tu viaje perfecto para jugar al golf en Estados Unidos.

Decía Jack Nicklaus que si solo le quedara una vuelta de golf en su vida, sería sin lugar a dudas jugar en Pebble Beach. La rotunda afirmación del mejor jugador de la historia del golf (con el permiso de Tiger Woods), debería ser suficiente para no leer una letra más de este reportaje y hacer las maletas para viajar a Estados Unidos y jugar en Pebble Beach.
No quito una sola coma a la reflexión del Oso Dorado. Así que os invito a embarcarnos este virtual y literario viaje, basado eso si, en hechos reales. Ponte cómodo y relájate, comienza nuestra experiencia, nuestro viaje para mostrarte como jugar en Pebble Beach.

Como llegar hasta Pebble Beach

La combinación más rápida para llegar a uno de los rincones más bonitos del planeta tierra es un avión a San Francisco y un par de horas de carretera hasta legar a la famosa península de Monterrey. La primera impresión es demoledora; recuerdo entrar en The Lodge (el resort del campo) y antes de registrarte en el hotel, salir a la terraza donde el green del hoyo 18 y el océano Pacífico te golpean los sentidos y el cansancio del viaje se te olvida en cuestión de segundos. Una primera postal hipnótica cuya inicial sensación es que el viaje ya ha merecido la pena, y aún ni siquiera ha empezado.

Hay varias opciones de alojamiento, pero The Lodge, si puedes hacer el esfuerzo, es la más recomendable. En cuanto dejes las maletas en tu suite y descubras que un asistente del hotel te ha encendido la chimenea de tu habitación o te ha preparado el baño, lo comprenderás. Aunque no os engañamos, la idea es pasar el menor tiempo posible en la habitación, tenemos mucho por hacer.

carmel pebble beach lowgolf

Carmel, un pueblo de fantasía

La pequeña localidad de Carmel está a apenas dos millas de los campos de golf, cuenta con unos 3.000 habitantes y es un pequeño pueblo costero de película donde Clint Eastwood fué alcalde durante algunos años y en la actualidad sigue residiendo. La gigantesca playa es la que vemos a menudo en las retracciones de los eventos profesionales que se juegan en Pebble Beach y las pequeñas calles están salpicadas de restaurantes, bistros, pequeños hoteles y tiendas de arte, librerías.Refugio de artistas, todas sus casas de madera, la iluminación, el ambiente, etc, hacen de Carmel un sitio muy especial que también se caracteriza por su buena gastronomía.

Carmel BelleLa Bicyclette, o Aubergine son solo algunos nombres de restaurantes de Carmel para disfrutar de la comida y las vistas al Pacífico.

Jugar en Pebble Beach

Amanece un nuevo día y llega el momento más esperado de nuestro viaje, jugar en Pebble Beach. Hay varias opciones dentro del resort de Pebble Beach y nuestra recomendación siempre es aprovechar el viaje para por lo menos jugar tres campos de la península. Las combinaciones pueden ser variadas con los hasta cinco recorridos de 18 hoyos. Nuestra propuesta es jugar Spanish Bay, Spyglass Hills y que la guinda sea jugar en Pebble Beach. Son tres recorridos de 18 hoyos, tan diferentes que cada experiencia será como jugar en un continente distinto.

Spanish Bay es un conseguido campo links, con la mística de Escocia que comienza desde el primer golpe en el hoyo uno y termina al atardecer en el 18, con la presencia de un gaitero que cada toca al atardecer mientras los jugadores comentamos la vuelta alrededor de una terraza con chimenea y unas merecidas cervezas.

Spyglass Hill es uno de los recorridos más infravalorados, su sola presencia en la zona debería ser un referente para viajar aunque jugar en Pebble Beach no fuera el propósito inicial. Una maravilla con dos vueltas muy diferenciadas, una de interior marcada por la naturaleza, jugando entre bosques y vegetación, donde los corzos se pasean alegremente entre los jugadores; y en los otros nueve, donde puedes respirar la brisa del pacífico con algunos hoyos impresionantes.

Jugar-Pebble-Beach-LowgolfCerraremos nuestro viaje con los 18 hoyos de Pebble Beach, desde primera hora de la mañana uno puede irse metiendo en el papel en el gigantesco putting-green de la plaza del resort y las tiendas a su alrededor. Una experiencia así es más completa con la ayuda de un caddie local. Siempre lo recomendamos en tu primera vez. En una de mis visitas recuerdo un caddie que me iba enseñando en su teléfono móvil los videos de todos los golpes míticos que se habían pegado en cada uno de los hoyos a medida que avanzábamos en el recorrido, la experiencia resultó aún más completa. Es difícil describir con letras la sensación de jugar uno de los mejores campos del mundo.

Del conjunto de los 18 hoyos hay cuatro o cinco obras maestras, especialmente el bucle que va desde el hoyo 6 al 10 o el 17 y 18, el diseño, las vistas, el mantenimiento, las mansiones (el caddie también te va ilustrando sobre sus dueños), todo en Pebble Beach es impresionante. La atención al cliente siempre es acorde a la experiencia.

Al terminar cada ronda, no tienes que preocuparte de nada, te limpian los palos, los zapatos y hasta te refrescan con aire los pies tras más de cuatro horas de caminata. Siempre que se pueda, nuestra recomendación siempre será jugar en Pebble Beach caminando para que la experiencia sea plena. Llega el momento de la despedida o de la combinación perfecta para el viaje; pasar unos días en San Francisco y jugar al golf. Pero eso será otro capítulo.

Hugo Costa